Lo que un crayón hecho de verduras le enseña a cualquier empresa sobre innovación circular

Lo que un crayón hecho de verduras le enseña a cualquier empresa sobre innovación circular

En Japón, la empresa Mizuiro Inc. encontró la manera de convertir los residuos vegetales que los restaurantes descartan cada día en crayones completamente naturales y seguros para los niños. Los llamaron Oyasai, y están hechos de aceite de salvado de arroz, cera de salvado de arroz y pigmentos extraídos de las hojas exteriores de vegetales que normalmente se tiran después de la cosecha.

El dato de partida que hizo posible este producto: solo en Estados Unidos, los restaurantes desechan más de 150 millones de crayones al año. La mayoría fabricados con cera de parafina, derivada del petróleo, tóxica para el entorno y para los niños que los usan.

Mizuiro no inventó un material nuevo. Miró lo que ya existía y nadie estaba aprovechando, y encontró ahí el producto.

Eso es exactamente lo que le pido a cada directivo con el que trabajo: antes de buscar fuera, mira adentro. La mayoría de las empresas tienen recursos que no están viendo. Energía que escapa. Subproductos que se descartan. Procesos que generan más de lo que aprovechan. La innovación circular no siempre empieza con una idea brillante. A veces empieza con una pregunta incómoda: ¿qué estamos tirando que alguien más necesita?

Esta es la lógica que apliqué cuando descubrí que el horno de la galletería de mi abuelo tenía una salida de aire caliente que nadie había aprovechado en ochenta años. Con ese hallazgo fundé Pachamama, una empresa de frutas deshidratadas con energía solar. No inventé nada. Miré lo que ya existía.

Las empresas que lideran en sostenibilidad no son necesariamente las que más invierten en tecnología nueva. Son las que desarrollan la capacidad de ver lo que tienen antes de buscar lo que les falta.

¿Quieres desarrollar esa capacidad en tu organización?

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